sábado, 29 de octubre de 2011

actividad II: Dialogo, Narración y Descripción

Dialogo
Juan y Aiskel
Aiskel -Hola, Juan. ¿Cómo estás? 
Juan -Muy bien, ¿y tú? 
Aiskel -Bien también. Ya hace tiempo que no nos vemos. 
Juan - Sí, la verdad. ¿Qué tal si salimos un día de estos? 
Aiskel –  Está bien. Podemos ir al cine, ¿no? Están pasando una película muy buen en el cine del sambil se llama Piratas del Caribe
Juan -De acuerdo. ¿Cómo vamos? 
Aiskel -¿Nos vemos este viernes? 
Juan -No, lo siento. El viernes no puedo. Tengo que ir a trabajar. ¿Qué tal el sábado?
Aiskel -El sábado no me viene bien a mí. Tengo que hacer unas actividades de la universidad  ¿Y el domingo? 
Juan -¿El domingo por la tarde o por la noche? 
Aiskel -Por la tarde, ¿no? Es que yo tengo que levantarme temprano el lunes para ir a clase. 
Juan -Bueno. ¿A qué hora puedes? 
Aiskel -¿Qué tal a las 3:30, después de comer? 
Juan -Mejor un poco más tarde, a las 4:30. Los domingos siempre me echo la siesta. 
Aiskel -Vale. ¿Y dónde nos vemos? ¿Me recoges en casa? 
Juan -Está bien. Entonces  paso por ti a tu casa el domingo a las 4:30, ¿no? 
Aiskel -Sí. Bueno, hasta el domingo, que me tengo que ir. 
Juan -Adiós, hasta luego.










Narracion

El Perro Ambicioso

      Iba un día un perro por la calle, cuando se encontró en el suelo un hermoso pedazo de carne; rápidamente lo agarró entre sus dientes y se alejó corriendo para comérselo tranquilo.
Al pasar por el río, vio un trozo de carne que parecía flotar en el agua. Entonces pensó: "Yo me creía afortunado por haber encontrado el trozo de carne que llevo en la boca, pero ahí, en el agua, hay un pedazo mucho mejor y más grande que el mío... ¿Por qué tengo que conformarme con éste?"
El perro abrió la boca para coger la carne que veía en el agua y, naturalmente, se le cayó el verdadero trozo de carne y se hundió en el río. Por ambicioso se quedó sin comer.










Descripción

  Descripción física de María

Maria tenía el pelo corto y erizado, rojo como una zanahoria, y las orejas gachas de soplillo. Era delgado y alto con la piel llena de pecas. Pero éstas no eran los graciosos puntillos que con frecuencia caen tan bien en las narices respingonas de las chicas. Maria  tenía todo el cuerpo blanco y marrón como un perro foxterrier; como si se hubiese puesto cerca de un pintor que le pulverizase de marrón en una pared blanca. Esta chica es de ojos achinados, boca pequeña y nariz puntiaguda lo que la hace muy graciosa.

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